miércoles, 23 de agosto de 2017

⚽️ ENTREVISTA A LUCIANO GIMENEZ – "La pelota siempre a él que ocurrirá otro milagro"

"Sean felices con lo que hacen porque si no son felices de nada sirve”

En una canchita como cualquier otra,  o mejor dicho en el famoso y popular “potrero de barrio” una nueva leyenda comenzaba escribirse. Entre el polvo y las piedras, donde el premio mayor era la gaseosa y las faltas se cobraban cuando las rodillas sangraban, un pequeño niño jugaba al fútbol sin saber que la “caprichosa” se convertiría en la artífice de todos sus sueños.

“Elegí el fútbol porque era el deporte que más feliz me hacía”, así fue como Luciano Giménez inició su carrera futbolística, a la edad de nueve añitos, en el Club Atlético Libertad. Durante su fugaz paso por la institución gaucha, el jugador recuerda al profesor Hidalgo como un docente destacado durante su carrera.


Un año después, “Luchi” voló hacia el club de sus amores, Central Norte. Allí la historia comenzó a tener un tinte diferente. De la mano de los técnicos Hugo Morales y Luciano Pintos, los sueños de la pequeña promesa comenzaron a forjarse.


Durante esta etapa, Luciano pudo formar parte del seleccionado salteño: “Fue una experiencia única, cuando comenzamos sabíamos que teníamos un muy buen plantel y que nada nos podía detener. Pudimos salir subcampeones”.


Los años continuaron pasando y “Luchi” crecía como el “diferente”, y el “distinto”. Poseía una magia especial, la cual lo llevó a soñar en grande. ¿Qué chico no juega con soñar en un club de primera? Él no iba a ser la excepción. Con esfuerzo, sacrificio y sobre todo con el incondicional apoyo de su familia, Luciano llegó a formar parte de la cantera del Club Atlético Boca Juniors.

Luego de 3 años de prueba en Salta, Horacio García lo llevó a entidad xeneize. “La primera vez que me llevaron a Boca fue en septiembre del 2015, después me llamaron en noviembre para otra prueba y después ya para que empiece con el grupo a entrenar en Enero. Fue medio raro el día que me dijeron que quedé,  porque ese día habíamos echo 5 partido y yo solo había jugado el primero, al terminar esa prueba yo me fui a bañar triste y caliente a la vez, pensaba que no había quedado y que había decepcionado a todos. Al salir de la pensión para ir con mi papa lo vi hablando con los de profesores de Boca y ahí me dijeron que había quedado, fue el día más feliz de mi vida. Siempre quise jugar en Boca, un club grande donde hay un muy buen nivel. En boca quede de 5 y ahora juego de 9, cuando ellos me vieron yo era 5, jugaba en infantil, cuando pase a inferiores me pusieron de 9. Por eso cuando me llamaron me probaron de 5.”

El desapego de sus seres queridos y de su entorno fue una decisión difícil, pero pese a las circunstancias, Luchi sabía lo que le esperaba: “El primer año siempre es difícil, pasas de un ambiente donde está toda tu familia y amigos a un ambiente donde estas solo con gente que recién conoces, en mi caso me costó adaptarme, muchas cosas me costaban pero con el apoyo de mi familia, amigos y mi novia pude salir adelante, este año es mi segundo y puedo decir que ya estoy mejor y más adaptado. Hoy la llevo bien cada vez mejor, la verdad que es un club muy bueno donde temes todo para ser cada día mejor, hay muchas cosas que en otros lados no hay. La verdad que un excelente club en todos los aspectos. Hay mucha diferencia, el juego es muy rápido y tienen un ritmo constante. Cosa que en Salta se ve muy poco”.

A lo largo de todo este camino, Luciano nunca estuvo solo. Sus ángeles de la guarda, su familia o como él los denomina “MI FELICIDAD”, siempre estuvieron a su lado para guiarlo y verlo brillar en lo más alto. “Ellos siempre me apoyaron en todos momento, cuando tenía que viajar de chiquito hacían lo posible para que uno me pueda acompañar, eso me ayudaba mucho. Hoy en día ellos viajan hasta acá , Buenos Aires, para que no me sienta solo. Siempre creyeron en mi. Mi familia me apoyó en todo momento, desde que empecé a jugar al futbol, yéndome a ver todos los partidos y acompañándome en los viajes, hasta cuando tuve que venir acá, me apoyaban con llamadas, visitas, y hacían lo imposible para verme feliz. Les diria que gracias por todo, por todo lo que hicieron por mí, que nunca me va alcanzar para agradecerle todo lo que hicieron por mí, que hasta que no cumpla con mis objetivos no voy a parar y que ellos son un orgullo y ejemplo para mí”.


A pesar de estar en uno de los clubes más grandes del país, Luchi no se olvida su amado Central Norte: el club que lo vio crecer, soñar y hacerse gigante.” Central Norte es todo para mí, el lugar donde me vio crecer, me enseño prácticamente todo lo que se de futbol, un club donde soy hincha a morir, en otras palabras mi segunda casa. Desde los 10 años que voy a central como jugador, pero cuando era más chiquito mi hermano me llevaba a la cancha a verlo, desde que central jugaba el anual lo sigo. Siempre digo que voy a terminar en central jugando. En el club de mis amores”.



Hablando un poco de su presente, el goleador de Boca, con la humildad intacta, se mostró feliz y agradecido por el presente que le toca vivir:” La verdad que me siento muy orgulloso de poder vestir esta camiseta y defenderla como se merece, hay miles de chicos que le gustaría estar acá, hoy en día me toca a mí así que la defenderé con orgullo”.


Ya para culminar la nota, Luchi les deja un mensaje a los más pequeños:” Les diría que no bajen los brazos, que todo llega a su tiempo. Que trabajen duro y que sean felices con lo que hacen porque si no son felices de nada sirve”.


Un pibe como todos, que sueña con llegar a jugar en primera, en el extranjero y vestir los colores de la Selección Argentina y que hoy vive y pelea por sus sueños, pero manteniendo esa humildad que lo hizo convertirse en una gran promesa. 

Edición: Julieta Gimenez
Entrevista: Juan Pablo Gimenez





No hay comentarios:

Publicar un comentario